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COSMOSOCIÓLOGOS en la historia



La historia de la humanidad ha sido escrita, en el transcurso del tiempo, por personas que en su mayoría desconocían el hecho de que existen leyes universales que generan y sostienen todas las cosas en las sociedades, en el planeta Tierra y en el universo. Y como no las conocían, tampoco sabían que se podían aplicar a todo en la vida, incluso a las relaciones humanas, y desde la filosofía, la física y la psicología hasta la política.


Así, al desconocer estas leyes, las personas fueron creando y viviendo sus vidas, y cocreando las culturas y sociedades de manera antinatural, incoherente y conflictiva. Esto tuvo sus efectos, tales como la fragmentación de la mente humana, que en la intención de conocer las cosas del universo las fue dividiendo cada vez más, obteniendo como resultado una visión dividida del cosmos.


Sin embargo, han existido personalidades de diferentes tiempos, espacios geográficos y culturas que han expresado ideas aplicables a uno mismo y a la sociedad desde una visión cosmosociológica. También podemos ver que han aplicado las leyes universales y conceptos cosmosociológicos para lograr generar las realidades que se habían propuesto en un principio.


Estas personas que aplicaron las leyes universales, los cosmosociólogos, realizaron acciones que influenciaron enormemente la dirección en la que ha ido caminando la humanidad en su proceso evolutivo, inspirando y sentando las bases para nuevas concepciones y una nueva manera para lograr concretar los propósitos en armonía con las demás personas y el universo.


Si nos introducimos un poco en el campo de la filosofía, territorio de la exploración dialéctica, y nos trasladamos históricamente al siglo IV a. C. en Atenas, la capital de la antigua Grecia, nos encontraríamos con Aristóteles (Estagira, 384 a. C.-Calcis, 322 a. C.), quien fue filósofo, polímata y científico, y es considerado junto a Platón, su maestro, el padre de la filosofía occidental y un gran influenciador en la historia intelectual de Occidente.


En su obra Metafísica, en el capítulo nueve del libro decimotercero, página doscientos treinta y uno, Aristóteles menciona la necesidad de integrar lo general (universal) a lo particular:


“Sócrates, como precedentemente dijimos, se ocupó de lo universal en sus definiciones; pero no lo separó de los seres particulares, y tuvo razón en no separarlo. Una cosa resulta probada por los hechos, y es que sin lo universal no es posible llegar hasta la ciencia; pero la separación de lo general de lo particular es la causa de todas las dificultades que lleva consigo el sistema de las ideas”. (1)

Tal afirmación, arriba compartida, ejemplifica la idea de la visión fragmentada mencionada con anterioridad, formada a partir de sistemas de creencias o paradigmas fragmentadores, como el paradigma mecanicista (4), y que justamente integrar ambos aspectos (lo universal y lo particular) nos posibilitaría crear paradigmas eficientes para generar lo que nos propongamos, como el paradigma de la cosmosociología.


En la misma área del conocimiento, y sobre los suelos de China, nos podemos remitir a su tradición autóctona, la cual establece que hacia el siglo IV a. C., vivió un personaje llamado Lao Tse.

El nombre por el cual lo conocemos a este cosmosociólogo es a través de la combinación de dos sinogramas: el primero (老 lǎo) que significa «anciano» y el segundo (子 ) que significa «maestro». Vivió en la aldea de la prefectura de Ku (苦縣 Kǔ Xiàn), en la provincia de Henan, al noreste de China.


A este maestro, se le atribuye haber escrito el Tao Te King (Dào Dé Jing), un libro de ochenta y un capítulos con escritos en forma de poemas, y cuya obra ha inspirado el taoísmo. En este libro Lao Tse habla del Tao como el orden natural del universo y que siguiendo este mismo orden se pueden concretar los propósitos comprendiendo el proceso natural por el cual se generan las cosas, logrando resultados ecológicos, eficientes, coherentes y en armonía con el universo.


En sus enseñanzas, Lao Tse menciona algunas ideas cosmosociológicas. A continuación comparto una de ellas en un fragmento del capítulo veintitrés del Tao Te King:

“Así, quien sigue el Tao

se une al Tao.

Quien sigue la virtud,

se une a la virtud.

Quien sigue el defecto,

se une al defecto.

Quien se identifica con una de estas cosas,

por ella es acogido.

Pero a esto no se da suficiente crédito”.

Aquí reconozco incluido el concepto cosmosociológico de valorización, que es la acción de atribuirle valor a algo (nutrirlo con tiempo, atención y energía) para que crezca, e interpreto a Lao Tse dando las bases para que logres transformarte a ti mismo y/o incluir en tu realidad lo que desees incluir. Además, implícitamente y por polaridad, también da la clave para excluir lo que desees excluir de tu realidad.


Otra persona que se ha basado en un paradigma integrador es Nassim Haramein (1962, Ginebra, Suiza), quien viene investigando y encontrando varias conexiones entre las diversas ramas del conocimiento desde hace más de treinta años, y que además ha formalizado una unificación en la física entre la escala cuántica y los objetos de tamaño cosmológico, incluido el universo mismo.


“Estamos en medio de una red de información, en un fluido, en un medio de información, y somos un conducto para que el universo aprenda acerca de sí mismo. Así que tenemos una responsabilidad acerca de cómo estamos retroalimentando al universo, porque el Todo es holográfico: cada punto está en contacto con el Todo. Eso quiere decir que toda la información está dentro de ti”.

El principio holográfico del universo presentado aquí por Nassim sería el fundamento que concilia la separación entre lo general y lo particular, y no solo lo podemos aplicar gracias a la cosmosociología a la información, sino también a todos los tópicos o áreas de nuestras vidas.

Ubicándonos a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, clara es, a mi parecer, la expresión de una idea cosmosociológica expresada por el inventor, ingeniero eléctrico, ingeniero mecánico y físico estadounidense de origen serbocroata, Nikola Tesla (1856, Croacia - 1943, Wyndham New yorker hotel, Nueva York, Estados Unidos) en su libro Yo y la energía:


“Si pudiéramos producir efectos eléctricos de la calidad necesaria, todo este planeta, así como las condiciones para la existencia en él, se podrían transformar. El sol hace que el agua de los océanos se eleve y los vientos la llevan a regiones distantes, donde permanece en un estado de delicado equilibrio. Si estuviera en nuestro poder alterarla cuándo y dónde deseásemos, esta poderosa corriente que es la que sostiene la vida podría controlarse a voluntad. Podríamos irrigar desiertos áridos, crear lagos y ríos, y disponer de energía motriz en cantidades ilimitadas. Este sería el modo más eficiente de aprovechar el sol para uso humano. Alcanzarlo dependería de nuestra habilidad para desarrollar fuerzas eléctricas del orden de las que hay en la naturaleza.” (2)

El tiempo ha pasado, mas sus ideas, como la de aplicar el orden de la naturaleza a sus invenciones, con el objeto de mejorar la calidad de vida de las personas, de una manera eficiente e inteligente, siguen presentes, al igual que sus muchos inventos, que hoy en día, nos sirven para iluminar eléctricamente a casi todo el planeta Tierra y hacer funcionar todos los instrumentos eléctricos que se utilizan cotidiana y profesionalmente, gracias a una de sus creaciones, la corriente alterna.


Al tiempo que Nikola creaba los inventos que ayudarían al desarrollo de la sociedad humana, un médico neurólogo austríaco de origen judío llamado Sigmund Freud (Příbor 1856 – Londres, 1939), investigaba y sentaba las bases de un nuevo modelo de funcionamiento de la mente humana, en el que postuló la influencia de lo inconsciente en el acto humano, argumentando que las personas son movidas en sus acciones, mayormente por pensamientos inconscientes. Introduce el concepto inconsciente personal. Gracias a sus contribuciones en la vertiente psicológica, se lo llama el padre del psicoanálisis. Esto plasmaba Freud en su obra Introducción al psicoanálisis I (3), en 1917:


“La representación no concretada en palabras, o el acto psíquico no traducido, permanecen entonces, reprimidos, en el sistema Inc.”

Y de esta manera, explicaba de una manera muy sencilla, cómo se origina el inconsciente personal, usando la información extraída de las propias experiencias y su almacenamiento sin traducción, sin concientización. Como así también, pone de manifiesto el método psicoanalítico propuesto por él, utilizando el “puente” que conecta lo interno con lo externo, y que ayuda a concientizar lo habitado en lo inconsciente: La Palabra. Un conocimiento utilizado por antiguas culturas iniciáticas por ser uno de los pasos para crear las realidades que deseaban experimentar.


En la misma época de Sigmund, hubo un médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, llamado Carl Gustav Jung (Kesswil, 1875- Küsnacht, 1961), considerado una figura clave en la primera etapa del psicoanálisis, y fundador de la escuela de psicología analítica, también llamada psicología profunda o de los complejos.


Al igual que su contemporáneo Freud, Jung proponía una concepción de la mente inconsciente, más profunda que el inconsciente personal, que es su cimiento, el inconsciente colectivo. Y que se constituye de elementos universales: las representaciones simbólicas llamadas arquetipos. Lo llamó así, porque colectivo hace referencia a algo común a todos los individuos. En su obra Arquetipos e inconsciente colectivo (4), Jung dice:


“Un estrato, en cierta medida superficial de lo inconsciente es, sin duda, personal. Lo llamamos inconsciente personal. Pero ese estrato descansa sobre otro más profundo que no se origina en la experiencia y la adquisición personal, sino que es innato: lo llamado inconsciente colectivo. He elegido la expresión “colectivo” porque este inconsciente no es de naturaleza individual sino universal, es decir, que en contraste con la psicología individual, tiene contenidos y modos de comportamiento que son, cum grano salis, los mismos en todas partes y en todos los individuos.”

En relación a la mentalidad y el comportamiento humano, Nelson Mandela (Mvezo, 1918-Johannesburgo, 2013) un abogado, activista contra el apartheid, político y filántropo sudafricano que presidió su país de 1994 a 1999, siendo el primer presidente de raza negra de la historia de Sudáfrica, nos compartió una clave super importante que le ha permitido llegar hasta el lugar que llegó y cosechar los frutos en el ámbito político, logrando la democracia para su país. El nobel de la paz aplicó dos conceptos que integramos en el OIA de Cosmosociología y que conocemos como función materna (sosteniendo y cuidando lo que es importante para que siga creciendo) y la función paterna (prohibir aquello nocivo o que que perjudica el crecimiento armónico de alguna creación) y se expresó de la siguiente manera (5):


”Al igual que un jardinero, un líder debe aceptar la responsabilidad por lo que cultiva; debe estar pendiente de su tarea [...] preservar lo que pueda ser preservado y prescindir de aquello que no puede dar fruto.”


El Premio Nobel de la Paz, el Premio Lenin de la Paz y la Medalla Presidencial de la Libertad, son algunos de los reconocimientos que le han hecho, por su extensa e incansable labor por la paz, por los derechos humanos y por la unidad del pueblo Sudafricano.


Al igual que Mandela, existió otro dirigente político plenamente implicado en sus propósitos con su vida, en este caso, en el Movimiento de independencia de la India en oposición a Gran Bretaña, él fue Mohandas Karamchand Gandhi, o más conocido como Mahatma Gandhi (Porbandar, 1869-Nueva Delhi, 1948) quien desempeñó los roles de pacifista, político, pensador y abogado hinduista indio. En su libro titulado Reflexiones sobre la verdad (6), expresa la siguiente idea cosmosociológica:



“Todo en el universo -incluidos el sol, la luna y las estrellas- obedecen a determinadas leyes. Sin la influencia restrictiva de tales leyes, el mundo no perduraría un solo instante.”

En la cita seleccionada interpreto la explicación dada por este personaje histórico acerca de la Ley de Correspondencia, dejando expresa la universalidad de ciertos principios, desde dimensiones cosmológicas, incluido nuestro planeta. Y estos cosmosociólogos son solo algunos de los muchos casos que hay de personajes históricos que han expresado ideas cosmosociológicas en diferentes tiempos, latitudes, culturas, áreas del conocimiento y de la sociedad.


A su vez, analizando los escritos que nos han dejado, sumado a sus vidas como ejemplos y las acciones llevadas a cabo en ellas, podemos interpretar que las experiencias que vivimos colectiva y particularmente son susceptibles de modificación, generando otras realidades. Que es menester integrar lo universal y lo particular, comprendiendo a través del principio holográfico que en cada persona se encuentra contenido todo el universo.


También podemos llegar a comprender que al emular el orden de la naturaleza y aplicarlo a nuestros propósitos lograríamos grandes avances en nuestro proceso evolutivo. Que muchas de las acciones que llevamos a cabo son desde pensamientos que habitan en un inconsciente personal apoyado en uno más grande y antiguo, el inconsciente colectivo, y que la concientización de las diversas figuras psíquicas colectivas se pueden traducir en transformaciones sociales evolutivas.


Todos y cada uno de los cosmosociólogos que han influido enormemente en la historia han comprendido, interiorizado y aplicado el orden universal en la generación de realidades, desde lo sutil a lo denso, desde la mente a la acción, desde lo particular de uno mismo a lo universal de la sociedad humana. Si tú has llegado a leer hasta aquí, podrías ser alguien que influya de manera positiva, constructiva y coherente en su propia vida y en la sociedad, y que coopere para cocrear un mundo mejor para todos.

Por Sebastián Castro




Fuentes:


(1) Metafísica, página 231, Aristóteles, siglo IV a. c.

(2) Libro Yo y la energía, página 295, Nikola Tesla.

(3) Libro Introducción al psicoanálisis I, página 78, 1917.

(4) Libro Arquetipos e inconsciente colectivo, Editorial Paidós Ibérica, Barcelona, 1970.

(5) Nelson Mandela. El largo camino a la libertad, página 352. Editorial Aguilar.

(6) Libro Reflexiones sobre la verdad, Mahatma Gandhi.


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